Mauricio Bogomak, presidente de la Federación Asturiana de Rugby
Mauricio Bogomak, presidente de la Federación Asturiana de Rugby: "Vivimos un tirón importante por las madres de los niños que juegan"
Llegó para trabajar tres meses en España, pero acabó enamorándose del país y, en especial, de Asturias, donde lleva cerca de 40 años. Fue jugador, entrenador, presidente… La vida de Mauricio Bogomak (Buenos Aires, 1962) siempre ha estado ligada al rugby, pero también a la vida política -fue concejal en Siero y Oviedo- y a su profesión como bombero. El argentino es un apagafuegos y, hace dos años, apostó por liderar la Federación Asturiana de Rugby con el objetivo de dar un paso hacia adelante que, a su juicio, ha conseguido.
¿Cómo acaba un bombero argentino de presidente de la Federación?
Me jubilé y empecé en la Federación. En años anteriores trabajaba, pero daba mucha formación aparte de bombero. Tenía tiempo libre. He sido jugador, dirigente, político, y me faltaba esto en el álbum. Estoy muy contento en estas labores, que no son nada fáciles.
Cuando asumió el cargo explicó que la situación económica era compleja.
Había una deuda bastante importante porque los clubes no pagaban las inscripciones. Lo que hicimos fue una economía de guerra, regulamos esa situación y hoy estamos saneados económicamente, incluso con músculo financiero, que es importante y nos permite hacer más cosas. Por ejemplo, sacar selecciones regionales, que para nosotros es muy importante para que los jóvenes compitan. Aquellos que lo hacen en el CESA (el Campeonato de España) no se olvidan en la vida. Es de las mejores experiencias que pueden tener. Viajar ya es un premio, si ganamos mejor, pero lo importante es fidelizar a los niños para que sigan en nuestro deporte.
¿Cómo valora la situación deportiva en Asturias?
En los deportes todo va por camadas y va fluctuando. Veremos qué pasa con el Oviedo, que puede bajar, el Gijón tiene posibilidades de subir y el Belenos, si gana los próximos dos partidos, se mantiene en División de Honor Élite. Los resultados son determinantes en los clubes. Hoy por hoy la situación hace que se mantenga a nivel medio, unos luchando por subir y otros por no bajar. Estamos en ese equilibrio de la balanza.
¿Las licencias crecen?
Se están manteniendo, a pesar de la gran oferta deportiva que hay en Asturias. Tenemos aproximadamente unas 1.300 licencias. Estamos notando que hay un crecimiento en la base de la pirámide y eso está relacionado con el trabajo de captación de los clubes. Si las mantenemos es un éxito porque muchos de estos niños que captamos les encanta el rugby, pero más aún a sus padres, porque es un deporte de valores y se utiliza como herramienta de educación. Eso lo intentamos cultivar. Todo aquel que conoce el rugby de mayor, los padres, son los mayores acérrimos de este deporte. Nos encontramos a muchos mayores que les encanta.
Una de las claves será la promoción.
En uno de nuestros próximos proyectos queremos captar más niños en las alas de Asturias y mostrar este deporte en zonas donde solo llegan uno o dos. Queremos que los niños tengan las mismas posibilidades que los de la zona centro. Yo viajo mucho y en las zonas periféricas de Asturias veo un potencial brutal de niños.
¿Cómo está el rugby femenino?
Hay un gran desarrollo por un tirón de las «maters», madres que juegan sus niños y ellas acaban jugando un rugby adaptado, sin contacto, que a veces es lo que más preocupa. Las madres nos están dando un tirón muy importante porque también hacen club y fidelizan al resto de la familia. Esa modalidad está creciendo mucho y en la élite tenemos muy buenas jugadoras, con algunas incluso en la selección española, con Las Leonas -el equipo nacional absoluto-. Desgraciadamente no hay ningún jugador en la masculina, pero hoy por hoy tenemos cuatro o cinco y algunas ya están preparando el Mundial. Cada pocos años van saliendo jugadoras de mucho nivel. Muchas empiezan aquí y después se van fuera. Muchas incluso están jugando en Francia a nivel profesional.
Antes hablaba de proyectos de futuro. ¿En qué está actualmente?
Además del rugby femenino, también hay un auge en el inclusivo, donde tenemos unas 75 fichas. Son niños con dificultades motoras y cognitivas que practican este deporte. También estamos haciendo rugby de inserción social. Todos los viernes, un grupo de voluntarios vamos a la cárcel de Villabona a impartir clases de formación de rugby a los internos. Hay unos 45 apuntados y juegan todas las semanas. Lo hacemos porque creemos en las segundas oportunidades y en que este deporte sea una herramienta de cambio. Al salir les hacemos acompañamiento y les abrimos la puerta para que se unan a los clubes. Nosotros damos, pero recibimos mucho más de lo que damos.
¿Qué le gustaría mejorar a nivel de rugby en la región?
Destacaría a todos los clubes que me reclaman más colaboración y ayuda por parte de las instituciones públicas. Los clubes tampoco se pueden dormir en la captación porque es vital para que siga viviendo el rugby, sobre todo en una población como la asturiana, que está cada vez más envejecida. A nivel de instalaciones la situación es delicada. Faltan instalaciones de calidad. Aunque sea abril, en la carta de los Reyes Magos pediría más ayuda de las administraciones.
¿Cómo está Asturias a nivel de cantera respecto al resto de España?
En varias categorías estamos disputando los CESA de Segunda. Estamos donde debemos estar. Estamos compitiendo y hay futuras promesas que en poco tiempo darán el salto. Sobre todo en categoría femenina, en la que varias pueden llegar a ser profesionales.

